Un tema que siempre me ha parecido interesante es la famosa Criptozoología, ciencia que intenta estudiar los animales misteriosos y paranormales, además de tener como objetivo buscar ejemplares reales para contrastarlos científicamente.Es otra forma más "seria" de hurgar en las leyendas urbanas, el folclore y las pajas mentales, de buscar lo invisible, de masturbar lo impalpable. Y es que me parece interesantísimo, porque es un cubo donde se aborta lo que yo llamo “Las Conspiranoias”, amorfo producto salido de una mezcla entre las conspiraciones y las paranoias.
Un ejemplo cotidiano de Criptozoología son las ratas mutantes, leyenda que baraja bestias encabronadas y peludas de 18 kilos de peso que se alimentan de vertidos tóxicos. Se pueden hallar declaraciones tan dulces como:
“Iba yo tan tranquilo a casa, por el barrio de Santa Eustaquia, cuando un matorral vibró y vi como una bola de pelo negra se abalanzó sobre mi pecho, arañándome y gimiendo. Los oficiales trataron de atrapar al animal armados de guantes gruesos, pero este los atacó y tuvieron que matarlo.”
Pero hay de todo y para todos los golosos, la Criptozoología es algo más que un intento científico por perfilar las rarezas de la naturaleza, es una auto nutrición del morbo, de las inquietudes populares, de las tradiciones, una inevitable ansiedad del hombre por creer, en algo absurdo, incomprensible o en este caso, oculto o indemostrable, pero la cuestión es fe. La fe (ciega sobretodo) mantiene la mente calentita, da sentido a la vida. Y es que no importa si es cierto o no, porque este tipo de historias siempre perdurarán.
El espectro es ancho como un rinoceronte, abarca desde el clásico monstruo del lago Ness hasta el monstruo del lago Champlain (primo lejano de Ness), pasando por Nahuelito (versión Argentina del monstro Ness), el Ogopogo o el Aka Allghoi Khorhoi, una lombriz mastodóntica de color rojo carne que escupe ácido y tritura carne.
Aprovechando el post de “Grizzly Man”, nuestro tramposillo Herzog quiso rodar otro falso documental acerca de este famoso mito, pero el rodaje tuvo que cancelarse y el material fue recopilado en otro documental que se pasó a llamar "Incident at Loch Ness". Su esplendorosa interpretación rezuma humor sulfúrico y una clara intención de reírse de la naturaleza, que a su vez, ella, en lo más profundo de su sabiduría, seguro que también se ríe de nosotros.
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